Escoba magnética

Protección frente a clavos oxidados en el suelo al ir descalzo
Autor: Martin und Walter, Bad Vöslau, Austria
Índice

Escoba magnética con bloques magnéticos

Después de terminar los trabajos en el tejado quedan muchos clavos tirados por el suelo. Esto no es mus saludable si a uno le gusta ir descalzo...
Tuvimos la idea de sujetar 15 bloques Q-15-15-08-N sobre un trozo de latón (aprox. 30 cm de largo) en una distancia de 3 cm con cinta adhesiva. ¡Para ello hacen falta dos personas porque los bloques se atraen con mucha fuerza! Para proteger los imanes hemos recubierto todo con una cinta resistente adhesiva.
A continuación hemos sujetado el latón a un cepillo con cinta adhesiva. Y con esto y algo de paciencia hemos ido pasando el cepillo por el suelo.
El resultado es impresionante: en total recogimos 1,5 kg de clavos oxidados que, a simple vista, nunca habríamos encontrado.

Escoba magnética con discos magnéticos

Aporte de nuestro cliente Ulrich Prinz, Esslingen am Neckar (Alemania):
Quería fabricar mi propia versión de la escoba magnética. Los imanes que me enviasteis han sido de una gran utilidad. Para mi aplicación, he embutido cinco discos magnéticos de neodimio S-30-15-N y 12 discos magnéticos de ferrita (FE-S-25-15) en una tabla (40 x 7 x 2 cm) con agujeros (broca de cazoleta de 30 mm o 25 mm). Después, lo he envuelto todo con cinta adhesiva transparente y lo he sujetado a una escoba de cerdas con un cordón fuerte, que previamente había pasado por los agujeros practicados.
Tras la reforma del tejado de 300 m² que realizamos en 2008, nos dedicamos a pasar lentamente el escobillón por el césped recién cortado (en todas direcciones, también en diagonal) por la entrada (camino rural) y los alrededores de la casa de campo ubicada en la zona de Hochschwarzwald durante la festividad de Pentecostés. El resultado fueron 600 g de desechos de metal: clavos y tornillos oxidados, cabezas de clavos, ganchos, clavos forjados, trozos de alambre, herraduras y muchas otras cosas; en total recogimos 221 piezas que ya no acabarán destrozando las ruedas de nuestro coche o dañando a nuestros nietos o a los animales.
El dinero y el esfuerzo invertidos quedaron muy equilibrados. Es posible que todavía haya piezas de metal en zonas más profundas del suelo, pero estas no nos causan molestias. Quizás encontremos algunas más durante una segunda batida.

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